Consejos para no desperdiciar comida y ahorrar dinero con la misma

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Un estudio reciente del Instituto de Ingenieros Mecánicos de Reino Unido reveló la escalofriante cifra de que entre el 30 y el 50% o entre 1.000 y 1.200 toneladas de la comida que se produce en el planeta se pierde antes de llegar a ser consumida, publicó hoy en su portal la cadena de noticias CNN.

Esto se debe a que a la hora de ir a un supermercado siempre compramos grandes cantidades de alimento para poder ahorrar en nuestra comida, pero muchas veces el remedio es peor que la enfermedad y así lo reflejan los impactantes números arrojados por el estudio.

Además, entre los errores más comunes que cometemos, es no saber utilizar todo el alimento o como cocinarlos.

Pero para que no desperdiciemos comida, Kat Kinsman para la  CNN nos da unos buenos consejos que te dejamos a continuación:

Ir al supermercado con más frecuencia pero compra menos

Cuando vallas por los alimentos con vencimiento, si es posible elige vegetales sueltos y alimentos secos a granel en vez de cantidades ya empacadas, para que compres solo lo que necesites. Tus alimentos estarán más frescos, desperdiciarás menos empaques y perderás menos tiempo buscando la fuente de ese olor misterioso en tu cocina.

Prepara sólo lo que necesitarás para cocinar

Una gran cantidad de personas piensa que las frutas y verduras se descomponen muy rápido y que no tienen tiempo para pelar, picar y preparar los artículos que llevan del mercado a su casa.

Lo que a mí me ha funcionado es establecer una línea de ensamblaje tan pronto como llego a casa después de hacer las compras. Lleno el fregadero con agua fría, meto un par de coladeras en caso de que las necesite y lavo todo en ese momento, lo escurro y lo seco con toallas de papel para evitar que se enmohezcan o se descompongan más rápidamente. Sé que usaré los vegetales firmes como las zanahorias, calabazas y papas en los siguientes días, así que pelaré todo y tal vez picaré algo.

Una vez que todo esté bien limpio, separaré todo en envases transparentes y me aseguraré de que estén al frente de la heladera (refrigerador) y presentes en mi mente. Aunque sea un poco laborioso en ese momento, más adelante en la semana simplemente tomaré un poco y empezaré a cocinar.

Almacena la comida inteligentemente

Hablando de estar al día con tus frutas y verduras, mantén un rollo de cinta adhesiva y un marcador a la mano y escribe en cada envase o bolsa la fecha en la que las compraste. Escribe la misma información en un pizarrón colocado en la puerta de la heladera para que te sirva como conteo regresivo e inspiración para tu próxima comida. Asegúrate de incluir la carne, lácteos y alimentos horneados que hayas comprado.

Los cajones, que por cierto tienen tamaños distintos, están ahí por una razón. Almacena por separado las frutas de las verduras, ya que las primeras liberan gas etileno que provocan que los vegetales se descompongan rápidamente. La carne y los mariscos deberían almacenarse en el cajón inferior para reducir el riesgo de escurrimientos y contaminación. Los huevos deben permanecer en su empaque original, al igual que la leche y los lácteos cremosos, y una vez que hayas abierto el queso, envuélvelo en papel encerado para que no se eche a perder.

Los restos de comida deberían almacenarse en envases herméticos individuales, marcados con fecha y deben almacenarse dos horas después de haberse cocinado o consumido. También pueden congelarse según los parámetros de seguridad designados por la USDA.

Usa hasta el último residuo

He aprendido muchas cosas gracias al jardín que tengo en una terraza en la azotea. Ahora sé que estuve desperdiciando vegetales perfectamente comestibles durante la mayor parte de mi vida. He desechado tallos, cáscaras y hojas de toda clase solo porque no sabía que podía hacer algo mejor. Ahora lo sé, y aprendo todo el tiempo. Estudio cada nueva fruta o vegetal que compro para encontrar los tallos, hojas, puntas y cáscaras que son comestibles o utilizables y descubro la forma de incluirlos en los platillos.

Las hojas de los rábanos pueden sustituir otras como la lechuga o escarola en cuanto a consistencia y sabor. Los firmes tallos de la coliflor y el brócoli se pueden rallar para saltearlos, asarlos o agregarlos crudos en ensaladas. Tomaré hasta la última pizca de sabor de la cáscara de un cítrico para preparar aderezos y alimentos horneados.

 

Fuente:  CNN en Español

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